Página Web dedicada a recuperar la memoria del pueblo de Santiponce a través de su fotografía.

NOVEDADES DE ESTE MES




¿Qué nos han ido mandando durante estos meses?

En este apartado iremos colocando las fotografías, vídeos y artículos curiosos que nos vayáis mandado durante el mes en curso para que no tengáis la necesidad de "patearos" todas las secciones de la web si realmente lo que queréis son sólo las novedades. Una vez concluido el mes pasaremos a archivar todas estas fotografías y artículos en sus secciones correspondientes (Callejero, Fiestas, etc...) y volveremos a comenzar de cero empezando a colgar las novedades del nuevo mes que comienza.


Los artículos y fotografías que aparecieron en esta sección de Novedades en meses anteriores han sido colocadas en sus respectivas secciones (Fiestas, Callejero, Efemérides, etc...)


Novedades del 3 de Junio de 2013.
Vídeo "Romería de la Divina Pastora (Año 1987)"


José de la Cerda Jaramillo nos aporta este vídeo, grabado el 17 de Mayo de 1987, con el que podemos recordar la última Romería de la Divina Pastora que tuvo lugar en la finca "El Garrotal".

La Pastora fue llevada a dicha finca ininterrumpidamente cada mes de Mayo desde el año 1979.




Novedades del mes de Mayo de 2013.
Cruz de Mayo en las "Casas baratas" (1959)


Dolores Romero nos aporta estas fotografías, tomadas a finales de los años 50, que nos muestran la Cruz de Mayo que se montaba en las denominadas "casas baratas".

El motivo de que, desde siempre, se haya denominado de esta manera a este conjunto de 6 viviendas, es que la construcción de las mismas, allá por la segunda mitad de los años 40, se debió a la puesta en marcha en Santiponce de una ley promulgada por el Instituto Nacional de Vivienda (I.N.V.) en la que se promovió la construcción de viviendas protegidas, con rentas más bajas y gozando, además, de reducciones de ciertos impuestos y contribuciones. Podría asemejarse a lo que hoy en día conocemos como V.P.O. (Viviendas de Protección Oficial)

Como curiosidad, diremos que en la fecha en la que fueron tomadas estas fotografías, en una de estas casas, vivía Doña Rosario Medina Martínez, importante maestra de escuela de nuestro pueblo que, a su vez, era tía de la actriz María Galiana quien también se alojaba en esta casa cuando venía a Santiponce a pasar alguna temporada acompañando a su tía.






Cruz de Mayo (Procesión de 1958)


En esta fotografía, cedida por Chari de Paula, observamos un paso con una Cruz que salía en procesión en el mes de Mayo por las calles de nuestro pueblo.




Romería de Ntra. Sra. del Rosario (1959-1967)


Historia:

En Septiembre de 1958 llegó a Santiponce un recién ordenado sacerdote cuyo nombre era Don Amador Menudo Sivianes. Este joven cura se desvivió por acercar al pueblo de Santiponce a la Iglesia y por esta razón tuvo un gran interés en que la gente participara y viviera de una manera especial todas aquellas fiestas de tradición cristiana, relacionadas directamente con el culto a Dios.

Así fue como le dio un gran impulso tanto a la tradición de las Cruces de Mayo como a la celebración, en Semana Santa, del Triduo Pascual que tenía lugar en el Monasterio. El mismo empeño le puso a la preparación de la festividad de los Reyes Magos y, por supuesto, a la procesión del Corpus Christi. Pero si tenemos que nombrar una fiesta de carácter religioso en cuya organización, Don Amador puso todo su interés, esa fue, sin duda, la Romería del mes de Mayo.

Nada más llegar a Santiponce se dio cuenta de la gran devoción que la gente profesaba a su Virgen del Rosario y del gran poder de congregación que tenía la Patrona. Por otro lado observó que había varios tipos de familias en el pueblo, algunas bastante acomodadas y otras más humildes. Don Amador opinó que sería muy beneficioso que esas familias, independientemente de su nivel social o económico, convivieran aunque sólo fuera por un día. Pensó que si ponía a caminar sobre una carreta a la imagen de la Virgen, Ella arrastraría tras de sí a todo el pueblo.

Don Amador se puso en contacto con Don Cristóbal Pérez Saturnino, propietario de una finca situada a las afueras de la población, quién prestó generosamente el lugar. Dicha finca de naranjos contaba con una hacienda, conocida por todos como el Cortijo de Espinosa.

Así fue como el 31 de Mayo de 1959 tuvo lugar la primera romería de Nuestra Señora del Rosario. Aquel primer año la prolífica comitiva que acompañaba a la Stma. Virgen estuvo compuesta por veintisiete carretas de bueyes, adornadas al estilo de la época, y un gran número de jinetes a caballo.

Una vez que se llegó al mencionado cortijo, la Virgen fue bajada de la carreta y se colocó en una especie de almacén, donde permaneció hasta el momento de la Misa.

Aquella primera romería fue inolvidable, las familias se acomodaron a la sombra generosa de los árboles y se inició la convivencia que fue todo un éxito. Por la tarde se celebró la Misa de Romeros en el patio interior del cortijo y los jóvenes pasearon a la Virgen con los brazos en alto mientras todos cantaban.

Llamó poderosamente la atención la cantidad de fieles que se acercaron a recibir los sacramentos del perdón y de la comunión, que fueron impartidos por varios sacerdotes venidos ex profeso para poder atender a la gran cantidad de fieles que, de forma multitudinaria, vecinos de la población y otros muchos llegados de todos los alrededores, participaron en los actos religiosos llevados a cabo con motivo de esta romería.

Esta importante celebración, que constituyó una auténtica revolución y ejemplo de piedad popular y mariana en toda la comarca, se llevaría a cabo, de forma consecutiva durante los ocho años siguientes, es decir, hasta el año 1967. Don Amador se marchó de Santiponce en Octubre de 1961 pero no por eso dejó de celebrarse. Su sucesor, Don Manuel Moreno Vigara “el cordobés”, tomó el testigo continuando con la tradición de organizar la romería a Espinosa, celebrando la misa de romeros en el cortijo. Existen fotos en las que podemos ver a Don Manuel sobre un remolque que se utilizó como un improvisado altar.

Durante esos 8 años la Sagrada Imagen de Ntra. Sra. del Rosario, procesionaba anualmente en tres ocasiones: el Viernes Santo de madrugada, junto a Nuestro Padre Jesús Nazareno, como Madre Dolorosa; en el mes de Mayo en dicha Romería de carácter popular y en su tradicional Procesión de Gloria del mes de Octubre.

Aunque el Cortijo de Espinosa ofrecía un marco incomparable para esta celebración, desde sus primeras ediciones se barajaron otros lugares donde poder celebrar la romería ya que no debemos obviar que se trataba de una propiedad particular a la que acudía muchísima gente que inevitablemente causaba algún que otro daño a la finca de naranjos. En alguna ocasión, concretamente en el año 1961, la romería tuvo que celebrarse en la "Venta". Al parecer, las inclemencias del tiempo hicieron que los caminos que conducían a la finca de Espinosa quedaran inutilizados. Ese año, la improvisada capilla se instaló en el zaguán de una casa particular, realizándose el día de convivencia en el antiguo eucaliptal que existía en los alrededores de la Itálica.

También se pensó en el Cortijo de la Señorita como otro posible destino al que dirigir la carreta de Nuestra Señora del Rosario en el mes de Mayo pero, finalmente, este lugar, conocido también como “el Cortijillo” (donde hoy se encuentra la estación Valencina-Santiponce de la línea C-5 del tren de cercanías) se desechó.

Finalmente, en 1967, Ntra. Sra. del Rosario fue llevada por última vez hacia el Cortijo de Espinosa. En aquella ocasión, Don Rafael Gómez Gálvez, (párroco que sucedió en 1964 a Don Manuel Moreno Vigara y que, dicho sea de paso, no era muy amigo de procesiones) llevó a Ntra. Sra. Del Rosario en una furgoneta a Espinosa ante el desconcierto de todos, comenzando por el de D. Cristóbal, dueño de dicha finca, a quien disgustó bastante la iniciativa que tomó el cura sobre la forma de transportar a la Virgen. Don Rafael argumentó que, de esta manera, el traslado de la Virgen era mucho más seguro que en carreta.

Entre unas cosas y otras, como hemos comentado anteriormente, esa fue la última romería que tuvo lugar en Espinosa. A partir de esa fecha, se viven momentos difíciles para la Hermandad y durante varios años la inactividad frena el desarrollo de la Cofradía, cayendo en una cierta postración.

Fotografías:

Veamos, a continuación, varias fotografías que nos han ido cediendo en las que podemos observar con más detalle cómo los vecinos de nuestro pueblo vivieron esta fiesta del mes de Mayo durante aquellos 9 años (1959-1967) en los que Ntra. Sra. Del Rosario se encaminó al Cortijo de Espinosa:


1ª Romería en el Cortijo de Espinosa (Año 1959)
Romería en el Cortijo de Espinosa (Año 1960)
Romería en el eucaliptal de la Venta (Año 1961)
Romería en el Cortijo de Espinosa (Año 1962)
Romería en el Cortijo de Espinosa (Año 1963)
Romería en el Cortijo de Espinosa (Año 1964)
Romería en el Cortijo de Espinosa (Año 1965)
Romería en el Cortijo de Espinosa (Año 1966)
Romería en el Cortijo de Espinosa (Año 1967)

Romería de la Divina Pastora (1979-1987)


Historia:

En 1967 se inició un largo paréntesis, que duró más de una década, en el que Ntra. Sra. Del Rosario pasó de procesionar tres veces al año a una sola vez. Durante este letargo sólo se mantuvo la salida procesional de gloria que la Stma. Virgen del Rosario realizaba en el mes de Octubre y fueron suprimidas tanto la procesión en Semana Santa como la Romería del mes de Mayo.

Finalizando la década de los 70 un grupo de jóvenes devotos, acompañados de antiguos hermanos que aún quedaban, poniendo de manifiesto su fe, abnegación y desvelos, comenzaron a reorganizar la Hermandad.

Fue precisamente este grupo de jóvenes el que pensó en recuperar aquella Romería que desapareció en los años 60. Tenían el respaldo del Ayuntamiento y, por supuesto, de todo el pueblo de Santiponce, aunque también es cierto que hubo alguna que otra aspereza con el párroco D. Rafael Gómez Gálvez, que finalmente fue limada accediendo éste tanto a la recuperación de la Romería como a la reorganización de la Hermandad.

Se acordó que la imagen de la patrona no debía procesionar en Romería por temor a que se estropeara y, por esta razón, la Comisión Organizadora de esta incipiente Hermandad adquirió una bonita imagen de una Pastorcilla que compró a una señora de Sevilla. Se trataba de una imagen de un metro de altura, de rostro muy fino y bonito cuya cabeza estaba coronada por un sombrero y su rostro enmarcado por tirabuzones de pelo natural. La Pastora aparecía sentada con un báculo en la mano apacentando a unos corderos. La anterior propietaria la había heredado de sus antepasados y aseguraba que su antigüedad alcanzaba los doscientos años. Dicha señora se mostró encantada de que la imagen de la Virgen recibiese culto.

Además del dinero invertido en la adquisición de la Pastora, la Junta organizadora desembolsó la suma de 180.000 pesetas de la época en adquirir un palio, los varales, un sombrero de hilo de oro, la diadema (obra de Marmolejo) y el manto, que también fue confeccionado en Sevilla.

Finalmente, el 10 de Junio de 1979, volvió a celebrarse la romería en Santiponce, 12 años después de aquella última de 1967.

El programa anunciado fue el siguiente:

El Sábado día 9, Paco Alba, el popular compositor de sevillanas (entre ellas la célebre “El tío del tambor”) pronunciaría el pregón de la romería. A las 8 de la tarde, la Divina Pastora sería trasladada desde la c/ Ntra. Sra. Del Rosario (desde el local donde fue preparada) hasta la parroquia y a las 11 de la noche, en la Plaza del Pueblo se celebraría un concurso de sevillanas.

El Domingo día 10 de Junio, a las 7 de la mañana, diana floreada a cargo de las bandas “Ntra. Sra. Del Rosario” (de la localidad) y la de Salteras y el sonar del tamboril del Rocío. A las 9 de la mañana. D. Rafael Gómez Gálvez oficiaría la misa de romeros en la parroquia, con comunión general y, a continuación, se iniciaría la salida hacia la finca de Ybarra conocida con el sobrenombre de “El Garrotal” situada a unos 2 kilómetros del pueblo. A las 12 de la mañana se otorgaría un premio a la carroza mejor ataviada y por la tarde, a las 20:00 se iniciaría el regreso.




Tal como podemos comprobar en el anterior artículo del ABC, fechado el día 13 de Junio de 1979, la romería fue todo un éxito. Doce carrozas y numerosos caballistas, principalmente el grueso de la Hermandad del Rocío de Camas, acompañaron a la Divina Pastora, instalada en una carreta tirada por bueyes.

De esta manera, el pueblo puso de manifiesto el deseo que tenía de que la romería regresara al calendario local de festejos. Por otro lado, la comisión organizadora vio hecho realidad un sueño por el que llevaba muchos años trabajando.

En el mismo artículo del periódico podemos leer textualmente: “Detalle emotivo resultó el hecho que tuvo lugar en la calle Calvo Sotelo, cuando un grupo de devotos cargó sobre sus hombros a la Virgen, colocada en las parihuelas que le servían de soporte en la carreta, y así hizo su entrada en el templo parroquial”.

La c/ Calvo Sotelo, a la que hace referencia la nota de prensa, es la c/ Real, que en aquella época tenía ese nombre, y el momento que describe se siguió repitiendo todos los años que duró la romería. A su regreso de la finca del Garrotal, la carreta de la Divina Pastora cruzaba la alcantarilla (arco que existe debajo de la N-630) y una vez que llegaba a la c/Mesón, en la embocadura de la c/ Real, las parihuelas sobre las que estaba asentada la Virgen se desmontaban de la carreta y eran llevadas a hombros por los romeros hasta la Iglesia.

Aquellas personas que la llevaban todos los años eran prácticamente las mismas. Había gente fija de Santiponce, alguno de la Algaba e incluso algunas mujeres. Tampoco faltaba aquel grupo de chavales que esperaban impacientemente ese momento y que querían ser costaleros de la Hermandad. Precisamente serían ellos los que, poco más tarde, pasarían a formar parte de aquella primera cuadrilla de costaleros de Santiponce.

La Divina Pastora de las Almas fue llevada a la finca “el Garrotal” durante los ocho años siguientes. La última romería de la Pastora tendría lugar el 17 de Mayo de 1987.




Fotografías:

Veamos, a continuación, varias fotografías que nos han ido cediendo en las que podemos observar con más detalle cómo los vecinos de nuestro pueblo vivieron esta fiesta del mes de Mayo durante aquellos 9 años (1979-1987) en los que la Divina Pastora se encaminó a la finca "El Garrotal":


1ª Romería en el Garrotal (Año 1979)
Romería en el Garrotal (Año 1980)
Romería en el Garrotal (Año 1982)
Romería en el Garrotal (Año 1983)
Romería en el Garrotal (Año 1984)
Romería en el Garrotal (Año 1987)

Novedades del mes de Abril de 2013.
La Plazoleta de Pardales.


Si nos ponemos delante de un mapa de Santiponce, por muy detallado que éste sea, y buscamos la Plazoleta de Pardales, no la encontraremos por ningún lado. Sin embargo, si se lo preguntamos a cualquier vecino de nuestra localidad nos orientará hacia un ensanchamiento que existe en el lado derecho de la c/ Alcalde Cipriano Moreno Montero pocos metros después de que hayamos entrado en dicha calle desde la Avenida de Extremadura. Esta calle se llamó General Primo de Rivera y, hasta hace poco tiempo, c/Murillo.

El nombre de la plazoleta:

Este lugar, a pesar de no tener nombre propio, desde siempre ha sido conocido como la Plaza o plazoleta “de Pardales” o “de los Pardales”. El nombre se debe al apodo de una familia que desde siempre ha vivido allí y que hace muchos años regentaban una Carnicería que se encontraba en dicha zona. A pesar de que el apellido de esta familia realmente es Durán, desde siempre se les ha conocido por dicho apodo, que se ha ido transmitiendo de generación en generación. Son precisamente Flor “Pardales” y su marido Juan Muñoz Romero (Morca) los que nos han aportado datos y fotos de dicha plazoleta, observando en ellas los distintos cambios que ha sufrido con el paso del tiempo.






La plazoleta en la Feria:

Durante la Feria de Octubre de los años 40 y 50, en los que las casetas y atracciones se distribuían por el casco antiguo de nuestro pueblo, este lugar era el elegido para instalar la atracción conocida como “las barquitas”, donde los mozos competían dando el máximo número de vueltas que les fuera posible. Posteriormente al año 1963, y hasta los años 70, (fecha en que la feria fue trasladada al “Pradillo”), las barquitas se trasladaron a la calle Mesón y el espacio quedó libre para el montaje de la caseta de la Peña Bética.








Además, la 1ª sede de la Peña Cultural Bética de Santiponce se encontraba precisamente en la esquina de dicha plaza con la c/ Alcalde Cipriano Moreno Montero, justo en el lugar donde hoy en día está “Casa Rita”. Allí estuvo durante décadas, desde su inauguración el 16 de Agosto de 1963 hasta principios de los 90, fecha en la que se trasladó a la Avda. de Extremadura. El bar de dicha peña, que se encontraba en la planta baja, estaba regentado por Antonio Lora y, acudía gente de todos los sitios para probar sus espectaculares caracoles.


Cruces de Mayo:

En el mes de Mayo de aquellos años 60, los vecinos montaban su Cruz en dicho lugar, como podemos observar en las siguientes fotografías:






La palmera de la plazoleta:

En 1978 la plazoleta sufrió un importante cambio de aspecto ya que, en el centro de la misma, se construyó una jardinera circular en la que se plantó una palmera que ha perdurado hasta nuestros días.








CALLEJERO: c/ Manuel González Rodríguez


Juan Muñoz Romero (Morca) nos aporta esta fotografía tomada en 1954 en la calle denominada en aquel tiempo Queipo de LLano. Hoy en día lleva el nombre de Manuel González Rodríguez, apodado "Pescaíto", que fue alcalde de Santiponce a mediados de los años 30.




VIDA COTIDIANA: Tomando el fresco en la puerta de casa.


A continuación les ofrecemos varias fotografías en las que podemos contemplar una escena muy típica y entrañable que tenía lugar en nuestro pueblo cuando llegaba el verano. A la caída de la tarde, las familias sacaban sus sillas a las puertas de las casas para “tomar el fresco” tras un caluroso mediodía. Era normal, al anochecer, ver a los vecinos sentados en sus puertas hasta bien entrada la noche, conversando amigablemente, viendo pasar a la gente, intercambiando con ellos un “¡Buenas noches!” o un “¡Vaya usted con Dios!” o mirando la pared de la fachada viendo como las salamanquesas se comían a los mosquitos. Aún hoy, aunque son los menos, podemos ver a gente en la puerta de sus casas en las tardes de verano, pero nada que ver con aquellos tiempos en los que la televisión no existía y tampoco el aire acondicionado por lo que la mejor manera de encontrar entretenimiento y, al mismo tiempo, sofocar el calor era, sencillamente, tomar el fresco, en la puerta de casa.




Las siguientes fotografías, además de ilustrar esta escena tan cotidiana que hemos descrito, tienen un interés añadido pues están hechas en puertas de casas que hoy en día han desaparecido, sobre todo las que fueron tomadas en la zona del conde y el cerro.




Para poder ubicar los lugares en los que fueron hechas las siguientes tres fotografías nos ayudaremos de este croquis ya que la zona ha cambiado por completo tras el descubrimiento del Teatro Romano.










Descamisando Maíz en el corral de Manuel Castillo.


En esta fotografía, cedida por Antonio Rodrigo Santarén, vemos una escena bastante común que tenía lugar en verano después de la recolección de maíz.




Novedades del mes de Marzo de 2013.
Biografía de Don Amador Menudo Sivianes.



D. Amador Menudo Sivianes fue un joven sacerdote que llegó a Santiponce allá por el año 1958 y, a pesar de que tan sólo estuvo en nuestro pueblo 3 años, (puesto que se marchó en 1961), fue capaz de dejar una profunda huella en el corazón de nuestros vecinos. Tanto es así que aquellos jóvenes de la época lo recuerdan hoy en día con muchísimo cariño. Fue promotor de aquella Romería en la que se llevaba a la Virgen del Rosario al Cortijo de Espinosa. También fue un gran impulsor de las Cruces de Mayo y de la construcción de un nuevo templo que diera cabida a un pueblo que iba creciendo cada día más. Tampoco podemos dejar de mencionar la impresionante labor pastoral que desarrolló y con la que consiguió que todo un pueblo se acercara a la Iglesia.

A lo largo de su vida ha escrito una veintena de libros. Alguno incluso se ha llegado a traducir a otros idiomas. En 2008 a petición del Cardenal Carlos Amigo Vallejo escribió su biografía en un libro llamado “Una vida así, ¿merece la pena?”. En este libro, lógicamente, no podían faltar varios capítulos en los que narra numerosas anécdotas acontecidas durante su estancia en nuestro pueblo.




Hemos querido hacer un resumen, precisamente, de esos capítulos ya que, leyéndolos, nos podemos hacer una idea bastante aproximada del día a día del Santiponce de aquella época, de la manera de pensar de “ese pueblo al que quiso tanto” como lo define literalmente. Es curioso ver los cambios que este joven sacerdote fue capaz de producir en la gente y, al mismo tiempo, los efectos que nuestro pueblo causó en él.

1–Vocación de sacerdote.


Amador nació en el Barrio de Triana en el año 1933. Era el menor de cuatro hermanos y, al mismo tiempo, el más travieso e inquieto de todos ellos. Fue un niño muy comunicativo con un espíritu alegre y jovial al que, desde muy pequeño, se le dio bastante bien la poesía, la pintura y otras muchas artes plásticas. Al mismo tiempo, por aquella época, solía colarse por la Iglesia de San Jacinto donde pasaba mucho tiempo rezando con su corazón de niño.

Su voz era prodigiosa, tanto fue así que era el cantante solista del coro de la parroquia. Su director lo llevó a que lo oyera el canónigo de la Catedral de Sevilla, D. Norberto Almandoz, el cual quedó asombrado y desde ese momento lo incorporó al conjunto de “seises” de la catedral con tan sólo 10 añitos.




Su pasión y habilidades por la música hicieron que la cosa no quedara ahí sino que ingresara en el conservatorio completando estudios de solfeo, piano y canto.

Todos le auguraban un gran porvenir que a este niño en el mundo del arte: en la música, en la escultura o en la pintura. Sin embargo él escogió otro camino mucho más insólito y oculto: el del sacerdocio.

A los 14 años ingresó en el Seminario Menor de Pilas donde estuvo 5 años y posteriormente en el Seminario Mayor de San Telmo donde estuvo otros 7 años más.

Finalmente, fue ordenado sacerdote el 13 de Abril de 1958 por el Cardenal Bueno Monreal en el altar mayor de la Catedral siendo su primer destino un pueblecito a unos 7 Kilómetros de Sevilla llamado Santiponce.


2–Llegada a Santiponce.


Cuando Don Amador llegó a Santiponce el panorama no era muy alentador. Se le enviaba como confesor de los monjes jerónimos del Monasterio y como pastor de los habitantes del pueblo, que por aquel entonces eran unos 4500 aproximadamente, y no les tenían mucho aprecio a los curas, precisamente. A su llegada le contaron que al cura que había estado antes destinado en el pueblo, una vez que había ido a una casa a visitar a un enfermo, nada más abrir la puerta, le tiraron un zapato que le dio en la mismísima cara.

También se le enviaba a Santiponce para que actuara de mediador entre el pueblo y los monjes del Monasterio, sobre todo en las funciones principales y cultos de la Virgen ya que tenían que compartir las mismas estancias del Monasterio y la cosa no siempre acababa del todo bien.




Don Amador se encontró, sencillamente, con un pueblo con una gran devoción a su Virgen del Rosario pero que no iba a Misa. Cuenta en sus memorias que a la primera Misa que celebró asistieron solamente tres personas: la madre de D. Amador, un monaguillo (pagado) y un anciano “de derechas”.

Desde el momento de su llegada fue consciente de que se trataba de un pueblo habitado por buena gente pero que, por diversas cuestiones históricas, había ido fraguando un fuerte odio tanto hacia la Iglesia como hacia los curas. De hecho, Santiponce era conocido como la “Rusia Chica”.

A continuación veremos cómo consiguió ganarse al pueblo entero y cómo acabó celebrando hasta cinco misas cada domingo con la Iglesia llena hasta los topes.


3–La conquista del corazón de un pueblo.


Los superiores que lo destinaron a Santiponce ya le advirtieron que se trataba de un pueblo sin Fe con el que poco o nada se podría hacer así que le aconsejaron que no se sofocara mucho por el frío panorama y que dedicara su tiempo libre, que iba a ser bastante, a desarrollar sus cualidades artísticas: escultura, pintura, etc... Don Amador, a pesar de lo que le habían dicho, no se resignó sino que decidió ponerse manos a la obra, dejar sus inquietudes artísticas aparcadas y dedicarse a lo que realmente importaba: recuperar la Fe del pueblo. Pensó: “Si la gente no va a la Iglesia será la Iglesia quien vaya a ellos”. Así fue como cada día se lanzaba a la calle, a los caminos, a los bares… al encuentro de la gente, a hablar con unos y con otros: hombres, mujeres, niños… Los quería a todos y se propuso que nunca le diría a nadie: “Vaya usted a la Iglesia”.

Cada semana ponía la parroquia en una calle, mandaba a unos chiquillos a que organizaran alguna fiestecilla con cantes y bailes a los que, poco a poco, atraídos por la curiosidad, comenzaba a acudir la gente. Cuando había acudido el público suficiente se subía en una mesa y comenzaba a hablarles, a contarles algún chiste, a interesarse por aquellos que estaban enfermos, etc. También les hablaba de Jesús y de sus enseñanzas pero de un modo muy original: Les contaba el Evangelio leyéndoles unas cartas que supuestamente les había escrito la mismísima Virgen del Rosario, Patrona de Santiponce y por la que el pueblo sentía una gran devoción. Cuando terminaba de leer la carta de la Virgen, los asistentes arrancaban en un gran aplauso. Fue así como la gente comenzó a acudir a escuchar al joven cura en grupos cada vez más numerosos. Con el tiempo, debido a la gran cantidad de público que se agolpaba a su alrededor, tuvo que abandonar la mesa en la que subía y hablarles desde un balcón.


a) Cursillos con los jóvenes:

El hecho de que Don Amador fuera muy joven (25 años) hizo que congeniara a la perfección con el resto de los jóvenes del pueblo.

A los pocos meses de haber llegado organizó unos cursillos que impartió con la ayuda de varios seminaristas de Sevilla cuyo tema era “La persona de Jesús y su amor por más alejados.” Asistieron jóvenes de todas las edades, desde los 16 a los 32 años. Muchos de estos jóvenes asistentes todavía recuerdan hoy en día cómo les impactaron aquellas exposiciones que les animaron a iniciar una vida de piedad.




b) Con los niños:

En el Santiponce de aquella época, la escuela no era, ni por asomo, como la conocemos hoy en día. En primer lugar no todos los niños acudían al colegio y los pocos que lo hacían se distribuían por distintos puntos del pueblo en los que existían pequeñas escuelas que dirigían maestros como Don Eduardo y Don Santiago o maestras como Doña Rosario. Se trataba de escuelas unitarias que normalmente consistían en una modesta habitación en las que coincidían niños o niñas (por separado) de distintas edades y niveles.

No sería hasta 1959 cuando se inauguró en Santiponce la primera Graduada Mixta: Agrupación Escolar Nuestra Señora del Rosario (aquellos colegios viejos sobre los que posteriormente se construyó la actual guardería). Con dicho colegio se iniciaba en nuestro pueblo una nueva era para la enseñanza. Don Amador pudo ver cómo se abrían así las puertas a la total escolarización, a una mejor organización y dotación de medios y al cierre del modelo de escuela unitaria que mantenía separados a niños y niñas.




Pero volvamos a esos años en los que aún no se habían construido los colegios… Don Amador, observando a aquellos chiquillos que andaban por la calle, pensó en darles algún tipo de catequesis, procurando prepararlos, en la medida de sus posibilidades, para que fueran personas de bien.

También creó un grupo de monaguillos, a los que prefería llamar “acólitos” (para darles así más importancia), a los que preparó durante meses e incluso les encargó ropas nuevas para las ceremonias, para que éstas fueran más dignas y reverentes. Estos acólitos no cobraban por su trabajo pero Don Amador los recompensaba llevándolos de excursión a distintos lugares.


















c) Con las jóvenes:

Para lograr establecer contacto con las chicas no tuvo que organizar cursillos o convivencias como hizo con los jóvenes. A ellas les daba charlas en la capilla sobre la vida de la Virgen. Este grupo de muchachas le fue de gran ayuda ya que, desinteresadamente, le echaban una mano a la hora de decorar y preparar los salones parroquiales donde daba las catequesis a los niños y las charlas a los hombres. Fueron ellas las que se encargaron de hacerles los ropajes a los acólitos y otras muchas labores. Entre estas muchachas hubo un pequeño grupo que tenían muy buena voz y Don Amador que era un amante de la música se atrevió a crear con ellas un coro polifónico a tres voces.


d) Con los hombres:

Acercarse a los hombres del pueblo quizá era la tarea más difícil ya que el alejamiento de la Iglesia y del clero estaba más patente y “enquistado” en ellos que en jóvenes y chiquillos. Aun siendo muy consciente de ello, el joven cura no se echó para atrás y para conseguir el acercamiento hizo lo siguiente: aunque él no fumaba siempre solía llevar un paquete de tabaco en el bolsillo y cuando se encontraba con algún hombre por la calle le ofrecía un cigarro:

-¿Quiere usted un cigarrillo?
-Pues sí, Sr. Cura. ¡Vamos a fumarlo!.
-¿Me permite que le acompañe?
-¡Claro que sí!

Con la excusa del cigarro lo acompañaba un buen rato por la calle y ese hombre, a su vez, le iba presentando a otros hombres con los que se iban encontrando e incluso terminaba invitándolo a pasar a su casa para que conociera al resto de su familia. Con esta estrategia consiguió varias cosas: por un lado ya no chocaba, como antes, ver a un sacerdote hablando con unos y otros por la calle. Por otro lado, con tanto cigarro, el pobre cura se convirtió en un fumador empedernido.

Consiguió así que varios grupos de hombres asistieran a unas tertulias que impartía en el salón parroquial. La mayoría de estos hombres eran obreros con media frente blanca en la parte alta y rojiza en la parte baja, debida al el sol que recibía al trabajar en el campo. Eran los mismos que ya habían rechazado en muchas ocasiones a grupos de misioneros que habían venido al pueblo otras veces y que habían dicho, literalmente, que ir a Santiponce era como “pinchar en hueso”.

A las charlas de Don Amador acudían todo tipo de hombres, independientemente de sus ideas políticas, es decir, ya fueran de izquierdas o de derechas, todos coincidían en que era un buen hombre que le estaba haciendo mucho bien al pueblo y eso era lo que importaba.




Resumiendo, podíamos decir que el secreto del éxito de Don Amador en la dura tarea de evangelizar al pueblo de Santiponce consistió en no pensar que la gente debía de acercarse a la Iglesia sino que la Iglesia era la que se tenía que acercar al pueblo, hacerse más accesible y atractiva al mismo.

Un detalle que refleja muy bien este hecho fue el celebrar las misas en castellano y no en latín que era como se celebraban antiguamente. De esta manera la gente podía entenderla y participar más activamente. Este hecho define a Don Amador como un adelantado a su tiempo ya que tendrían que pasar algunos años para que la Iglesia propusiera que la Misa dejara de oficiarse en latín.

Aparte, es innegable que se dio por entero al pueblo, sacrificando su propio descanso ya que apenas dormía unas 3 horas cada día. Se quedaba hasta altas horas de la madrugada en las tertulias y charlas que le daba a los hombres y a la 6 de la mañana ya tenía abierta la capilla que estaba en la c/ San Geroncio (cerca de la Plaza Doña Saturnina). A mediodía, que era cuando hubiera podido descansar algo, era cuando impartía las catequesis a los niños. ¡Cuánto se equivocaban aquellos que le dijeron que iba a tener todo el tiempo del mundo para dedicarse al arte!

4–El legado de Don Amador.

a) Religión y Fiestas: (Cabalgata de Reyes, Cruces de Mayo, Corpus Christi y la Romería).

Don Amador intentó que la gente del pueblo no asociara la Iglesia y la figura del cura a algo malo o negativo, sino más bien todo lo contrario. Por esta razón tuvo un gran interés en que la gente participara y viviera de una manera especial todas aquellas fiestas de tradición cristiana, relacionadas directamente con el culto a Dios.

Así fue como le dio un gran impulso a las Cruces de Mayo así como a la celebración, en Semana Santa, del Triduo Pascual que tenía lugar en el Monasterio. Cuidó hasta el extremo los detalles de decoración del altar, que corrió de su cuenta, situándolo en la línea media de las dos naves del Monasterio, de manera que pudieran participar por igual en los actos tanto el pueblo como los monjes jerónimos. Ya vimos que uno de los objetivos que se le encomendaban a Don Amador al llegar a Santiponce era limar las asperezas que surgían entre el pueblo y los monjes a la hora de los cultos y celebraciones conjuntas. El objetivo lo cumplió a la perfección pues logró la armonía entre los dos “bandos”.

La misma dignidad y empeño le puso a la celebración del Corpus Christi en la que llegó a colocar por las calles unos altavoces que le dejaron unos amigos por los que sonaba música grabada en un magnetófono durante la procesión.

La festividad de los Reyes, en la que además estaban implicados los niños, no iba a ser menos. Uno de sus objetivos fue que ningún niño se quedara sin regalo el día de Reyes, así que después de organizar una cabalgata bellísima, en la Plaza, los Reyes comenzaron a nombrar uno por uno a los niños para entregarles los regalos que previamente sus padres le habían entregado. Don Amador se había encargado previamente de averiguar quiénes eran aquellos niños que, por razones económicas, no esperaban regalos y se hizo cargo de ellos. Cuando los Reyes Magos dijeron los nombres de estos chiquillos y le dieron los presentes, por lo visto eran dignas de ver sus caras y aún más las de sus padres.




Pero si tenemos que nombrar una fiesta de carácter religioso en la que Don Amador puso un empeño especial para que el pueblo la viviera, esa fue, sin duda, la Romería.

Nada más llegar a Santiponce se dio cuenta de la gran devoción que la gente profesaba a su Virgen del Rosario y del gran poder de congregación que tenía la Patrona. Por otro lado observó que había varios tipos de familias en el pueblo, algunas bastante acomodadas y otras más humildes. Don Amador pensó que sería muy beneficioso que esas familias, independientemente de su nivel social o económico, convivieran aunque sólo fuera por un día.

De esta manera, pensó que si ponía a caminar la imagen de la Virgen como romera, arrastraría tras Ella a todo el pueblo. Fue así como habló con Don Cristóbal Pérez Saturnino, propietario de una finca situada a las afueras de la población, quién prestó generosamente el lugar. Se trataba de una finca de naranjos que contaba con una hacienda, conocida por todos como el Cortijo de Espinosa. Todo el pueblo se presentó allí, muchos fueron a pie, otros en carros adornados y algunos a caballo. Las familias se fueron acomodando a la sombra generosa de los árboles, iniciándose una convivencia que fue todo un éxito. Por la tarde se celebró la Eucaristía en el patio interior del cortijo y los jóvenes pasearon a la Virgen con los brazos en alto mientras todos cantaban.

La romería tuvo tal impacto que siguió celebrándose durante varios años, incluso mucho después de que Don Amador se marchase del pueblo.








b) Un nuevo Templo para Santiponce.

Conforme la labor pastoral de Don Amador iba avanzando y la gente iba acudiendo cada vez más a la capilla-parroquia de Santo Tomás situada en la c/ San Geroncio, ésta comenzó a quedarse pequeña.

Además, el Monasterio quedaba alejado del pueblo y la carretera que lo unía, por aquella época era bastante estrecha, peligrosa, oscura, resbaladiza en los días de lluvia y sin arcén. Poco accesible para la gente mayor y los niños.

Consciente del problema, ni corto ni perezoso, el joven cura se presentó en Madrid en el Ministerio de la Vivienda a pedir una subvención para la construcción de un nuevo templo. El Ministro sorprendido por el arrojo de Don Amador se comprometió a dárselo.

Encargó el diseño del nuevo templo a unos arquitectos e incluso tenía pensada cómo sería la decoración, que correría de su cuenta. Comenta en sus memorias que tenía pensado adornar todo el interior de la Iglesia con teselas de los mosaicos que había por los campos que rodeaban el pueblo y que afloraban en cuanto se comenzaban a arar los terrenos. Se lo comentó a los chiquillos y éstos le traían latas llenas de todos los colores.

Al ser destinado en 1961 por sus superiores a otro lugar, no pudo ver realizado su proyecto. El sacerdote que lo sucedió, Don Manuel Moreno Vigara fue quién vio terminado el sueño de Don Amador al inaugurarse en 1963 la Parroquia en el antiguo almacén de José Romero Velázquez.


5–Despedida de Santiponce.


Al cumplirse tres años exactos de su llegada a Santiponce, en septiembre de 1961, el Cardenal Bueno Monreal lo reclamó para un nuevo destino: el Seminario Menor de Pilas, por lo que tuvo que dejar el pueblo, prácticamente de un día para otro.

Cuando se enteró de la noticia no le quiso decir nada a nadie. En aquellos tres años había llegado a establecer unos fuertes lazos con mucha gente del pueblo y no quería despedidas dolorosas, ni para una parte ni para otra. Además, quería dejar libre el camino a su sucesor y pensó que el tener avisada a la gente de su marcha podía crear algún tipo de prejuicio hacia el nuevo sacerdote y por nada del mundo quería obstaculizar su labor.

Comenta en sus memorias que hubiera sido feliz si pudiera haber seguido rodeado de tan buena gente durante toda su vida y que se fue en un momento en el que le quedaba mucho por hacer, pero él debía obediencia a sus superiores y no tenía más remedio que irse cediendo el testigo a Don Manuel Moreno Vigara quien se convertiría en el nuevo párroco de Santiponce.


6–Otros destinos.


Después de su despedida de Santiponce, como hemos dicho antes, se dirigió al Seminario Menor de Pilas y durante 7 años fue padre espiritual y formador de seminaristas, dotando a sus clases de ese aire cercano, renovador y entregado que siempre lo caracterizó.

Posteriormente se fue a Roma donde permaneció 3 años realizando varias tesis y licenciándose en Teología Dogmática y en Arte Sagrado, obteniendo además el doctorado en Teología Moral.

Tras estos tres años pasó a ser profesor en el C.E.T. (Centro de Estudios Teológicos) donde formó a más de veinte generaciones de sacerdotes diocesanos y religiosos, alternando sus clases con conferencias que dio por toda España y Latinoamérica.

En 1990 comenzó su labor como director, guionista y presentador de un programa de televisión que se emitió durante 8 años en Canal Sur y que se llamó “Buenas noches nos dé Dios”. La dirección de otro programa en Radio Nacional de España cuyo título era “Buenos días nos dé Dios” completó su labor en los medios de comunicación.


7–Santiponce en el recuerdo.


En el Año 2008, Don Amador cumplió 75 años, 50 de sacerdote.

Durante este medio siglo de vida consagrada al sacerdocio rechazó en varias ocasiones el nombramiento a canónigo y obispo entre otras dignidades eclesiásticas.

Mientras que sus superiores le encomendaban puestos de relevancia en uno y otro lugar él sólo pedía que le asignaran una parroquia que llevar adelante, necesitaba el contacto con la gente de la calle, le daba igual la parroquia que le asignaran: “Deme la parroquia que no quiera nadie” llegó a pedir literalmente. Pero nunca se la dieron.

Don Amador siempre conservará en su memoria la “primera y única” parroquia que le fue asignada, aunque sólo fuera por un tiempo muy breve, aquella a la que llegó en el año 1958, recién ordenado sacerdote, contando con tan sólo 25 años. Ese pueblo era Santiponce “el pueblo al que quiso tanto”.

Precisamente en ese año 2008, en el que cumplía sus bodas de Oro, tuvo lugar la Coronación Canónica de Nuestra señora del Rosario y fue todo un detalle el que Don Amador viniera a Santiponce para oficiar la misa que se celebró aquel sábado día 11 de octubre delante del paso de la Virgen, horas antes de su “Salida Procesional de Gloria” que tendría lugar esa misma tarde.




Desde su paso, ya coronada, la Virgen pudo contemplar una vez más a aquel sacerdote que 50 años antes la había llevado a la finca de Espinosa, arrastrando tras Ella a todo el pueblo de Santiponce.




Manuscrito del Sacerdote Don Manuel Moreno Vigara


Hace ya algunos meses incluimos en esta web una breve biografía de Don Manuel Moreno Vigara, uno de los sacerdotes que han pasado por nuestro pueblo, concretamente durante el período que va desde 1961 a 1964.

Dicho sacerdote era natural de Belalcázar (Córdoba) y por esta razón, en Santiponce, se le conocía como “el cordobés”.

Recientemente encontramos en internet un blog cuya intención principal es la de dar a conocer el pueblo de Belalcázar y por ende la comarca de los Pedroches. La dirección del blog es la siguiente: http://belalcazar-cordoba.blogspot.com.es

El blog tiene numerosos enlaces que dan información sobre todo lo referente al pueblo y la comarca: historia, patrones, fiestas, fauna, flora, etc. Lógicamente no puede faltar en dicho blog una sección de “personajes importantes” del pueblo donde, por supuesto, se hace referencia a Don Manuel Moreno Vigara, uno de sus grandes benefactores ya que, a su muerte, legó un importante patrimonio al pueblo de Belalcázar para el enriquecimiento cultural del mismo.

Ha sido una gran sorpresa para nosotros encontrarnos en dicho blog un manuscrito, en el que Don Manuel, de su puño y letra, describe con todo lujo de detalles como fue la toma de posesión del cargo de párroco de Santiponce una vez que Don Amador Menudo Sivianes se marchara en 1961.

Lo adjuntamos, a continuación, con su correspondiente transcripción:




MANUSCRITO DE LA TOMA DE POSESIÓN DE PÁRROCO DE SANTIPONCE

"Tomé posesión de la parroquia de San Isidoro del Campo, en Santiponce (Sevilla), el día 4 de Octubre de 1961. La villa celebraba la festividad de su Patrona y de Fiestas Locales denominadas “Feria” daban comienzo igualmente en ese día.

Ordenado Sacerdote por el Cardenal – Arzobispo de Sevilla, José Mª Bueno Monreal, en la capilla del palacio Arzobispal hispalense el domingo 23 de julio de ese año, el Prelado de la archidiócesis me anunció el nombramiento de Cura – Ecónomo de Santiponce, cuatro días mas tarde, con estas palabras: Te envío a la llamada “Rusia Chica”. Te aguardan no pocas dificultades, pero con la gracia de Dios y mi propia ayuda, tengo la certeza de que tu labor sacerdotal ha de ser meritoria y eficaz.

Designado párroco de Santiponce, viajé a esa villa para entrevistarme con el cura saliente, Amador Menudo Sivianes, quien me presentó al entonces presidente de la Junta Parroquial y médico de la localidad Antonio Díaz Clemente. Luego regresé a Córdoba, donde el día 25 de Julio había celebrado mi primera misa solemne (iglesia parroquial de San Francisco, en memoria y recuerdo del Sacerdote Miguel Vigara Ruiz-Moyano, pariente de mamá quien durante no pocos años ejerció como cura-párroco y fue canónigo de la Catedral de Córdoba).

A primeros de agosto, en situación de interino, el cardenal – arzobispo me envió al pueblo gaditano de Espera próximo a Brenes y Arco de la Frontera, que entonces formaban parte de la archidiócesis hispalense y hoy están integrados en el nuevo obispado de Jerez, para sustituir al párroco Juan Manuel Cazorla Baena mientras este asistía a un curso de verano en la universidad santanderina de Menéndez Pelayo. Permanecí algo mas de un mes y me correspondió predicar el quinario de las fiestas del Cristo de la villa. La experiencia de esos días fue de mucho provecho para mi futuro ejercicio sacerdotal en Santiponce: Bauticé a niños y niñas, celebré esponsales, asistí a moribundos, oficié funerales, hice uso del confesionario, recibí a jóvenes que acudían a mi despacho para consultarme sus problemas, mantuve reuniones con los feligreses de la parroquia, etc. Allí recibí la visita de un íntimo amigo: el sacerdote abulense Celso Fernández Marcos, con quien me desplace a Cádiz y Jerez en visita relámpago de 24 horas.

A mediados de septiembre, invitado por un primo de mi padre (José Moreno Soto, inspector veterinario) fui a pasar unos días con el y su familia a Macarena (Granada), de esos días (algo mas de una semana) guardo un grato recuerdo. Mi tío, su compañera y mis primos me acompañaron a mis visitas a la Alhambra y rincones típicos de la bella ciudad granadina.

De regreso a Córdoba, preparé mi llegada a Santiponce. Acompañándome mama y el clérigo Juan Balmisa. En la entrada del monasterio-parroquia dándome la bienvenida el arcipreste de Itálica (cura de la algaba) Luciano Fernández, y el que fuera cura ecónomo de San Isidoro del Campo y ejercía en ese momento de párroco en Llerena Manuel Mellado. Así como el alcalde de Santiponce, Pedro Castillo, concejales, juez de paz, maestros y un grupo de feligreses (no demasiado numeroso). La misa fue celebrada por Manuel Mellado quién (tras la lectura del evangelio) hizo mi presentación y me cedió la palabra. Fueron las primeras que pronuncié en presencia de mis feligreses. Terminada la función religiosa, las autoridades ofreciéronme un ágape en una plazoleta de la villa, situada frente al bar-peña sevillista. Por la tarde se celebró la procesión de la Patrona por las calles del pueblo. Tras la imagen, revestido de capa y estola, iba yo presidiendo el acto.

Los días siguientes los dediqué a tomar contacto con organizaciones parroquiales y a conocer los problemas sociales de muchas familias.

Transcurrido un mes, iniciamos la constitución de la Juventud Obrera Cristiana (JOC) y la renovación de la junta parroquial (manteniendo al médico Díaz Clemente como presidente de ésta).

Permanecí al frente de la parroquia (inaugurando un nuevo templo el 22 de septiembre de 1963) hasta finales de agosto de 1964. Me sucedió en la dirección de la parroquia, el sacerdote Rafael Gómez Gálvez. En 1966, dos años después de instalarme en París, abandoné la vida eclesiástica.

Manuel Moreno Vigara."


Fue una gran sorpresa encontrar este manuscrito, pero aún más curioso fue para nosotros observar como, junto al mismo, en dicho blog, había una foto muy antigua de Ntra. Sra. del Rosario que seguramente, Don Manuel, guardaría celosamente entre sus documentos. Fue sacerdote de Santiponce entre los años 1961 y 1964 por lo que la foto de la Virgen debe pertenecer a esos años.




Fotografías de Semana Santa (1960)


A continuación ponemos a vuestra disposición varias fotografías tomadas durante la Semana Santa de 1960.








Besamanos de la Virgen (Cuaresma 1981)


En esta fotografía, perteneciente al archivo fotográfico de la Hermandad del Rosario, vemos a Ntra. Sra. del Rosario en el besamanos que tuvo lugar durante la Cuaresma de 1981.




Novedades del mes de Febrero de 2013.
Inauguración de la primera sede de la Peña Sevillista (Agosto 1963)



Al iniciarse el año 1963 un grupo de sevillistas de nuestro pueblo decidieron hacer realidad un proyecto que llevaba algún tiempo rondando por sus cabezas, fundar una Peña Cultural con la intención de agrupar y unir a todos los aficionados y seguidores del Sevilla C.F. de Santiponce y que, a su vez, sirviera para fomentar el deporte y elevar el nivel cultural de todos sus asociados.

El lugar donde se celebró la primera reunión de constitución de dicha Peña fue el local de los sindicatos (C.N.S.), ya que aún no contaba con un local propio.

La Peña Cultural Sevillista de Santiponce se constituyó finalmente el 5 de Febrero de 1963. Ese día la Comisión Organizadora se reunió en Asamblea General para constituir oficialmente dicha Peña, nombrándose la primera Junta Directiva. Su Régimen Interior quedaba legislado por unos Estatutos redactados por la Comisión Organizadora que ya habían sido aprobados un mes antes, concretamente el 9 de Enero de ese mismo año, por el Ministerio de la Gobernación.

La primera Junta Directiva que salió elegida aquel 5 de Febrero de 1963 constaba de los siguientes miembros:

Presidente:

Manuel Barrios Reyes

Vicepresidente:

Felipe Camacho Romero

Secretario:

Juan Antonio Peláez Ortiz

Tesorero:

Antonio Ruiz-Burruecos Luque

Bibliotecario:

Rafael García González

Vocales:

José Osuna Escobar
Manuel González Fuentes
Diego Carmona Rodríguez
Manuel Ortega León.


Fue unos meses más tarde, en agosto de ese mismo año, cuando se pudo inaugurar el nuevo domicilio social en la c/ General Primo de Rivera, nº 2 (actualmente c/ Alcalde Cipriano Moreno Montero). Este local, donde actualmente se encuentra la Peluquería Alfonso, fue la sede de la Peña Cultural Sevillista de Santiponce durante prácticamente 30 años hasta que el 3 de Mayo de 1991 se inaugurara la nueva sede en la c/ Rodrigo Caro, 19 donde ha permanecido durante estos últimos 22 años.




A continuación os mostramos varias fotos del día de la inauguración de aquella primera sede que la Peña Sevillista tuvo en la c/ Alcalde Cipriano Moreno Montero.












Colegio de Don Santiago. (1954)


A continuación ponemos a vuestra disposición una fotografía cedida por Antonio Burguillos en la que vemos al maestro Don Santiago López Tamayo y Pérez junto a un grupo de chiquillos que acudían su colegio, que se encontraba en la c/ General Mola, que era el nombre de la actual c/ Las Musas.

Don Santiago fue un maestro muy querido en nuestro pueblo. Aquellos que fueron niños en esa época guardan un recuerdo muy grato de las enseñanzas de aquel buen hombre que en invierno se colocaba una gran boina y un abrigo largo que le llegaba hasta los tobillos y en verano usaba una americana sport. También recuerdan numerosas anécdotas de él como la de la forma que tenía de encender los cigarrillos utilizando el cristal de aquellas gafas que se colocaba casi en la punta de la nariz, o aquella que se daba en los fríos días de invierno. Por lo visto Don Santiago encargaba todas los mañanas a dos niños de la clase a que fueran con un brasero a la Panadería de Manuel García (Corruco), que estaba al lado, y éstos la traían llena de picón para calentar la escuela.




Si alguien reconoce a algún chiquillo de los que aparecen, cuyo nombre no aparece en la relación que adjuntamos en el pie de foto, que no dude en ponerlo en el foro.


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Colegio del Ayuntamiento (1954)


En esta otra foto, cedida por Antonio Burguillos, vemos a un grupo de chiquillas que en esta época asistían al colegio que se encontraba en el Ayuntamiento, en la c/ Real.

Las niñas que asistían a este colegio eran divididas en dos grupos según su edad. Mientras Doña Rosario les daba clases a las niñas "mayores" en el aula que se encontraba en la planta de arriba, en el piso de abajo las más pequeñas quedaban a cargo de Rosario (del Barranco) que es precisamente quién aparece en esta foto junto con sus alumnas.




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Don Francisco Vera con sus alumnos (1985)


Don Francisco Vera fue un profesor que dio clases en Santiponce en las décadas de los 70 y 80, encargándose principalmente de la enseñanza de niños de ciclo medio (de 3º a 5º de E.G.B). Trabajó codo a codo con su compañero, el también profesor, Don Lorenzo Godoy, con quien compartía una visión muy similar del magisterio. Programaban algunas materias para realizarlas conjuntamente: trabajos manuales, música, gimnasia y paseos campestres y urbanos de manera que los alumnos de uno y otro profesor coincidían en numerosas actividades como si de un solo grupo se tratara.

Después de 25 años como maestro en nuestra localidad tuvo que abandonar la enseñanza para dedicarse por completo a su otra profesión en el campo de la sanidad. Los que fueron sus alumnos guardan de él un gratísimo recuerdo.

En la siguiente fotografía podemos observar a Don Francisco Vera rodeado de chiquillos. Parte de ellos eran sus propios alumnos y la otra mitad eran alumnos de Don Lorenzo.




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El Carnaval de los años 80.

El Carnaval, en Santiponce, echó a andar allá por el año 1983 de la mano de un grupo de personas amantes de esta fiesta entre los que cabe destacar el nombre de Antonio L. González “Polonio”. Estos “Amigos de la Cabalgata” se encargaron de organizar diversas actividades en torno al mes de Febrero como aquel concurso de chirigotas y comparsas que en un primer momento se celebró en la nave de la maltería aunque en ediciones posteriores encontró su sitio en una caseta que se montaba en la Plaza de la Constitución. A este concurso acudían numerosas agrupaciones de poblaciones vecinas aunque también actuaban alguna que otra agrupación local como la célebre chirigota de Falcón, gran carnavalero, que incluso algún año se atrevió con un cuarteto.

Pero aunque dicho concurso tenía bastante aceptación por parte del público, el broche de oro siempre lo ha puesto la cabalgata en la que, desde aquellas “primeras” de los 80, nuestros vecinos se han echado a la calle para disfrutar de ese desfile lleno de colorido que solía marchar al compás del 3x4 que marcaban el bombo y la caja de las chirigotas que habían participado en el concurso durante las noches anteriores. Los más “valientes” se ponían un disfraz, se maquillaban un poco y acompañaban a la Diosa del Carnaval por las calles de nuestro pueblo provocando la sonrisa de todos.

Con respecto a la elección del disfraz, desde siempre, ha habido de todo: Muchos se han colocado encima lo primero que han encontrado en el desván, no por ello estando faltos de originalidad, eligiendo cuatro trapos pero con la gracia suficiente como para llevarse algún que otro premio.




Por el contrario, desde el comienzo de la celebración del carnaval en nuestro pueblo, también ha habido gente que le ha dedicado, tanto a la confección del disfraz como a la decoración de sus carrozas y “artefactos”, horas y horas haciendo gala de una gran originalidad e ingenio.

Lo que siempre ha estado claro es que lo importante de esta fiesta, independientemente del disfraz elegido, era disfrutar y pasar un buen rato entre amigos y familiares.

Pero si hablamos de ingenio no podemos dejar de nombrar a Diego González Carmona. Cuando recordamos las cabalgatas de aquellos primeros años, nos sale al paso rápidamente su nombre ya que no faltaba a la cita carnavalesca disfrazado con sus característicos zapatones, sus orejones y mofletes de goma y sus “super-gafas”; acompañado siempre de una panda de chiquillos entre los que se incluían sus hijos, sobrinos e hijos de vecinos, que iban montados en aquel maravilloso “artefacto” con el que nos sorprendía cada año. En cada edición de carnaval su creatividad era puesta de manifiesto “tuneando” de manera distinta un viejo Citroën “2 caballos” al que costaba reconocer debajo de aquellos papeles, cartones, tablas y capas de pintura. Su originalidad era recompensada cada carnaval ya que solía ganar siempre los primeros premios.

En el año 1984 su coche se transformó en un espectacular dragón que incluso echaba humo por la boca. Diego y los chiquillos iban disfrazados de chinos mandarinos.










En 1985 le tocó el turno a una locomotora muy original (con remolque de carbón incluido). Diego y los chicos eran los fogoneros.










En el año 86, el viejo citroën se transformó ni más ni menos que en la casa (cigüeñas y búhos incluidos) de David el Gnomo, personaje protagonista de la serie de dibujos animados que se emitía por televisión en aquella época. Mientras que Diego y los chicos iban disfrazados de David, las chicas lucían el disfraz de Lisa, la esposa de éste.







El año siguiente, 1987, un buen grupo de chiquillos ataviados con mandiles llenos de Kétchup (a modo de sangre) y empuñando grandes cuchillos de plástico desfilaron junto al coche, que ese año, por un costado era una carnicería y por el otro una pollería (para todos los gustos).














A continuación les mostramos varias fotografías tomadas durante la cabalgata de ese mismo año, 1987.












En 1988, debido a problemas mecánicos, el viejo citroën no pudo seguir saliendo en la cabalgata. Es por esto que ese año a Diego le tocó "disfrazar" el carro de Manuel Romero "Julián" convirtiéndolo en una original caravana del oeste.








En 1989, Diego nos volvió a sorprender con su "Taxi Moruno" propulsado en esta ocasión por un Vespino GL.




Como hemos dicho anteriormente, el Carnaval de Santiponce vivió su época dorada durante las décadas de los 80 y 90. El concurso de chirigotas y comparsas no perduró durante mucho tiempo y durante la primera década del nuevo siglo la fiesta decayó bastante.

Recientemente ha surgido la Asociación Cultural Carnavalesca Itálica, cuyo objetivo principal es devolver a Santiponce el esplendor que tuvo esta fiesta durante aquellos primeros años.

Vídeo "Carnaval en Santiponce (Año 1988)"


José de la Cerda Jaramillo nos aporta este vídeo, grabado el 28 de Febrero de 1988, en el que se puede contemplar el paso de la Cabalgata de Carnaval por la c/ Dolores Rubín de Celis de la Barriada San Fernando.